dimarts, 11 de desembre del 2007

"Inventan enfermedades para comercializar fármacos"

Mariano Pérez Álvarez, psicólogo clínico

"Inventan enfermedades para comercializar fármacos"

IMA SANCHÍS - 29/11/2007

Tengo 55 años. Nací en Oviedo, donde soy catedrático y profesor de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos en la universidad. Soltero y sin hijos. Me interesan las políticas con alta sensibilidad social. Soy ateo, pero partidario del catolicismo civil

¿Los trastornos mentales se inventan?

Sí. Según el Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales, en los últimos 50 años, sobre todo a partir de los 80, dichos trastornos han crecido un 200%.

¿A qué se debe?

Al marketing farmacéutico, a la promoción de medicamentos a costa de definir supuestas enfermedades. Problemas de la vida que no eran relevantes, o que las personas entendían y trataban sin calificarlos de enfermedad, fueron capitalizados por la industria farmacéutica para comercializar fármacos.

¿Por ejemplo?

La fobia social responde a una estrategia de convertir la timidez, una manera de ser, en una categoría diagnóstica que ahora se asume como una enfermedad con base biológica. Lo mismo ocurre con el trastorno de pánico.

¿Temor súbito ante una situación?

Sí; en realidad es una derivación de los aspectos somáticos de la ansiedad. Es decir, que lo han desgranado de una categoría más amplia para comercializar un fármaco.

... Si resulta útil.

Un ataque de pánico responde a circunstancias personales de la vida que tienen que ver con tu pasado, con tu presente y con la perspectiva de futuro en la que estás situado. Si lo descontextualizamos convirtiéndolo en una categoría con supuesta base biológica, lo dejamos a merced de una medicación que, en el mejor de los casos, es sintomática, es decir, que no cura, sólo rebaja los síntomas.

¿Me está diciendo que todo es una cuestión de dinero?

Sí, pero eso es algo públicamente conocido, no descubro ninguna mano negra; y eso es lo escandaloso, que no provoque escándalo.

Trastornos como la depresión han alcanzado proporciones epidémicas, ¿por qué?

Hasta los años 80 la depresión se consideraba un trastorno menor. El boom de la depresión está relacionado con la promoción del famoso Prozac, que, después de la aspirina, es uno de los medicamentos más consumidos.

En el 2005, los más vendidos fueron los psicofármacos.

Este fenómeno está relacionado con la medicalización de la vida cotidiana, es decir, convertir problemas consustanciales a la vida en síntoma y enfermedad, para luego ofrecer soluciones mágicas que convierten a la gente en consumidora. Está dentro de la misma tendencia que el consumo. De hecho, estas campañas se denominan técnicamente campañas de sensibilización a la población.

¿Como los charlatanes de feria?

Sí, pero ahora con toda la tecnología, sofisticación comercial y el enmarque de la investigación científica.

Estábamos con la depresión.

La gente ha aprendido a plantear los problemas de la vida - frustraciones, decepciones, dificultades en el trabajo, expectativas incumplidas…- como depresión, entendiéndola como un desequilibrio neuroquímico que se soluciona con fármacos.

Quizá nos cueste hacernos cargo de nosotros mismos.

Sí, es más cómodo atribuir nuestro malestar a cuestiones genéticas. Hay un estudio importantísimo de la OMS que demuestra que los trastornos psicóticos se superan en un 63% en los países en vías de desarrollo y, sin embargo, en el Primer Mundo sólo en un 37%.

Sorprendente.

... Y paradójico. El problema es que aquí tratamos los trastornos psicóticos, la esquizofrenia por ejemplo, como enfermedades de base biológica únicamente remediables mediante la medicación, y no está nada claro que la esquizofrenia tenga una causa biológica establecida. Pero lo que sí está claro es que los trastornos psicóticos están relacionados con las circunstancias de la vida.

Aquí, si tienes un brote psicótico, te llevan directo a urgencias y te ingresan.

Así es, y trabajan los síntomas de acuerdo con el fármaco: si sigues oyendo voces, te dan un fármaco más fuerte. Es importante saber que la medicación antipsicótica es, en el mejor de los casos, sintomática, no actúa en la supuesta causa orgánica.

¿Qué hacen en el Tercer Mundo?

Como no tienen nuestros medios, la gente con estos síntomas no es segregada de la comunidad, no pasa a ser un enfermo que entra en una carrera psiquiátrica de hospitales, urgencias..., y se recupera antes que quien es atendido en el mejor centro de Londres.

¿Pero la esquizofrenia no es una enfermedad crónica?

Ya ve que en el Tercer Mundo hay una alta remisión. Habría que matizar, pero la propia medicalización de un fenómeno puede convertir el fenómeno en enfermedad.

Con esto de que todo es genético nos están dejando muy indefensos.

Es un fenómeno cultural de los últimos 20 años, porque no hay bases científicas sólidas que lo prueben. Los trastornos mentales tienen que ver más con la persona y sus circunstancias que con el cerebro. Además, los síntomas tienen un sentido, ocurren por algo, son significados a los que uno debe atender y no eliminar; eso es como matar al mensajero.

Menos fármacos y más filosofía de vida.

Exacto. Y ahora las medicaciones que se aplican a los adultos se tratan de generalizar a los niños, y no hay estudios sobre los efectos secundarios. Es muy preocupante.

Lógica del consumo

Mariano Pérez con Héctor González, investigadores universitarios expertos en psicología clínica y psicofarmacología, han escrito un libro necesario, La invención de los trastornos mentales (Alianza Editorial). En él indagan con rigor las razones del aparente deterioro de nuestra salud mental, sobre todo en los últimos 20 años, y muestran cómo los intereses comerciales de las industrias farmacéuticas llegan a crear y publicitar nuevas enfermedades mentales para ofrecernos fármacos que actúan sobre los síntomas. "Considerar los trastornos mentales como enfermedad es una falacia. Culpabilizar al cerebro y a los genes es una tendencia muy actual relacionada con la lógica del consumo".

dijous, 6 de desembre del 2007

El servicio secreto suele asesinar a los disidentes como yo


"El servicio secreto suele asesinar a los disidentes como yo"

MohamedSamraoui, ex número dos de la seguridad militar argelina; ante ayer huyó de España
"El servicio secreto suele asesinar a los disidentes como yo"
IMA SANCHÍS - 06/12/2007

53 años. Nací en Annaba (Argelia) y soy refugiado político en Alemania desde hace 11 años. Casado y con 4 hijos. Soy ingeniero bioquímico, pero trabajo como profesor de instituto. Estoy retenido en España: la Audiencia Nacional debe decidir si me extradita a Argelia

Si España lo entrega a Argelia, será juzgado por terrorismo, deserción y calumnias al ejército.

Llevo 40 días esperando a que el juez decida. Vine a jugar un torneo de ajedrez en Málaga; allí me detuvieron y me llevaron a la prisión de Soto del Real, en Madrid, y tras una semana me dieron la libertad provisional.

Lo de terrorista asusta.

Denuncié públicamente las prácticas más oscuras del ejército contra la población argelina. Me han acusado de terrorista porque saben que eso tiene mucha fuerza en Europa, pero de ningún acto en concreto.

¿Qué hacía un ingeniero bioquímico en el ejército?

Yo era profesor en la universidad. En mi país gobernaba un socialismo de Estado que apostaba a fondo por el desarrollo de la industria, y pensé que podía aportar algo. Me destinaron al Instituto de Investigación Nuclear, pero acabé aterrizando en el contraespionaje. En los 80, el gobierno inició una serie de reformas y apostó por el multipartidismo.

¿Por qué?

El liberalismo económico significaba un aumento de la renta para la casta militar. Su estrategia fue fragmentar los partidos políticos (llegamos a tener setenta), para que no hubiera ninguno mayoritario.

Pero el Frente Islámico de Salvación (FIS) ganó las elecciones.

Sí, y el Estado Mayor, que no contaba con ello, decretó el estado de emergencia y comenzó la guerra civil liderada por diversos grupos armados como el Ejército Islámico de Salvación, brazo armado del FIS, o su rival, el Grupo Islámico Armado.

Estaba usted entonces en el Departamento de Investigación de la Seguridad del Estado (DRS) y pidió el traslado, ¿por qué?

En el DRS teníamos una lista de 1.300 islamistas considerados peligrosos, pero no los arrestaron a ellos sino a miles de personas sin juicio previo, que eran enviadas a campos de concentración, maltratadas y torturadas. Así fue como la propia cúpula militar empezó a crear radicales.

¿Era algo planificado?

El general Nezar quería envenenar la situación para justificar un golpe de Estado. El presidente que ellos mismos habían colocado al frente del país, Bumedien, inició una serie de reformas y acabó atacando la corrupción militar. En 1992, un miembro del DRS lo asesinó.

Pero nadie dimitió. Hicieron creer a la opinión pública que los responsables estaban en la cárcel, pero los habían sacado del país.

¿Usted lo denunció?

Solicité una comisión de investigación y me trasladaron a la embajada de Argelia en Alemania. Al poco tiempo, vino a verme el jefe de los servicios de inteligencia, Smain Lamari, para que organizara el asesinato de dos dirigentes políticos del FIS en Alemania.

Fue entonces cuando desertó.

... Y empecé a acumular pruebas de que las matanzas contra civiles habían sido manipuladas e inducidas por los servicios secretos.

¿Pero no perpetradas?

Las zonas en las que la población había votado al FIS estaban rodeadas de cuarteles, y el estado de sitio mantenía los cruces y caminos controlados por el ejército. Las matanzas eran terribles, pero el ejército no intervenía. Los que se suponía que habían cometido las matanzas nunca fueron arrestados y jamás un oficial fue a dar su condolencia a esa gente.

Entiendo.

En el caso de Bentalha, donde se asesinó a 400 civiles durante una noche, el ejército estaba sobrevolando la zona con helicópteros, pero no intervino. ¿Por qué? Estoy convencido de que no fueron los islamistas; lo he denunciado y he pedido confrontación, pero no quieren investigar este tema.

No es usted el único que lo afirma.

Yo soy el de mayor graduación, pero se ha creado un movimiento de oficiales libres que lo denuncian.

Volvamos al día en que su vida cambió.

Abandoné la embajada y pedí asilo político. Tuve que sacrificar mi carrera, romper todos mis contactos, cambiar de ciudad y acostumbrarme a vivir con miedo. El servicio secreto argelino tiene la costumbre de asesinar a los disidentes.

¿Tiene protección de la policía alemana?

La tuve hasta que pedí que me la retiraran porque me sentía como en una jaula, vigilado día y noche, y con dos Mercedes blindados que me acompañaban allí adonde iba.

¿Y su mujer qué opina?

Ha tenido que perder todo contacto con su familia y está muy preocupada; me fui para jugar un partido de ajedrez hace dos meses y no he podido volver. Mi hija, en la carta que ha escrito en el colegio a Papá Noel, dice: "No quiero regalos, lo único que quiero es que vuelva mi papá a casa".

Dicen que usted es moneda de cambio en el litigio del gas entre España y Argelia.

Pues no debería, porque el tema del gas es un problema económico de dos estados, y el mío es un tema político y de derechos humanos.

En teoría, un refugiado político no debería ser entregado a la justicia...

Una hipótesis es la cooperación entre los servicios secretos españoles y argelinos dentro del contexto de lucha terrorista.

Si pudiera volver atrás, ¿repetiría?

Sí, porque he obedecido a mi conciencia. Mi objetivo es la verdad y la justicia.

jueves, 06 de diciembre de 2007
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... Y huyó

Este ex coronel que se atrevió a denunciar la guerra sucia en Argelia viene de dar una rueda de prensa en el Col · legi de Periodistes para explicar su situación. La presencia de argelinos "sospechosos" le ha asustado. Sodepau y una veintena de ONG y otras organizaciones apoyan su petición de no extradición. Está nervioso, lleva 40 días esperando a que la Audiencia Nacional decida si lo entrega a Argelia para ser juzgado. "Yo soy un caso ejemplar: el Gobierno, con su demanda de extradición, está advirtiendo a todos los disidentes argelinos de que puede perseguirlos en cualquier sitio aunque tengan el estatuto de refugiado político". Poco después de esta entrevista, huyó de España.

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